#ElPerúQueQueremos

MI MAYOR DESEO ES QUE SEAS FELIZ

Escritos de mi formación sacerdotal

Publicado: 2016-03-12

Si hablamos de ser feliz uno se pregunta: ¿Puede existir un miedo más vacío de sentido que el miedo a ser feliz? ¿Pueden las personas a oponerse a algo por lo cual querer poseer? Con la ayuda de Joaquín un amigo psicólogo, podemos decir: sí que se puede. Es paradójico, pero es cierto. 

Te cuento que había un momento donde no sabía que es lo que quería Dios de mí, años en angustia y búsqueda. No puedo decir ahora que estoy haciendo lo correcto. ¡Para nada¡ Pero es curioso si te digo que la vocación por sufrir vence a la vocación de ser feliz.

Entonces ser Feliz es un derecho y un deber. No soy digno en juzgarlo pero muchos hombres y mujeres lo ignoran o simplemente se hacen los distraídos. Ponen más la mirada en lo que no tienen que en lo que tienen. Todo quieren ser felices: Los animalitos, hasta el propio ladrón, etc. sin embargo esta expresión queda anclada.

¿A qué vamos con esto? Para precisar ello, de por medio existe el miedo. Según la RAE lo define como la perturbación angustiosa del ánimo por riesgo o daño real o imaginario. Es un recelo o aprensión a que nos suceda una cosa contraria a lo que deseamos. Entonces, la primera pregunta que surge es: ¿Ser feliz? ¿Qué daño puede ocasionar?

Según Z. Bauman: “el nombre que damos a nuestra incertidumbre: a nuestra ignorancia con respecto a la amenaza y a lo que hay que hacer ―a lo que puede y no puede hacerse― para detenerla en seco, o para combatirla, si pararla es algo que está más allá de nuestro alcance”. Si nos damos cuenta más que un miedo justificado, el miedo a ser feliz tendría la cualidad de difuso. Algo así como una inseguridad que nos mantiene en un estado de ansiedad permanente.

Se ha hablado mucho de la felicidad, quizá hasta por darle nuevos retoques. ¿Para ti que es la felicidad? ¿Qué es ser feliz? ¿Estás listo para ser feliz? Cada uno tiene su punto de vista. Me parece bien... Para J. Paul,: “la felicidad no es hacer lo que uno quiere, sino querer lo que uno hace”. Entonces el acento está en la acción, en el hacer.

Otros autores opinan que no depende de lo que tenemos, sino de lo que somos. Me arriesgo a afirmar que la felicidad es estar bien con uno mismo, lo cual implica una mirada amorosa hacia uno mismo. ¿Tú te amas? repito ¿verdaderamente te amas?

La escritora francesa Francoise Sagan expresa: “La felicidad, para mí, consiste en gozar de buena salud, en dormir sin miedo y despertarme sin angustia”. Nos acercamos a que la felicidad es una vivencia que emerge de poder percibir la cotidianidad de manera positiva y realista, además de percibirse uno mismo como algo valioso. Para algunas personas, la felicidad se vuelve algo inalcanzable.

Me pregunto si lo inalcanzable es el estado de ánimo o el bien que se quiere alcanzar. Tienen, ante ellas todo cuanto necesitan, sin embargo, son esclavas de un deseo que los sumerge, irremediablemente, en la insatisfacción. La felicidad es algo bueno. Somos dueños de la capacidad para experimentar tanto un sufrimiento como un placer. Ambos son buenos por igual: ayudan a perder el miedo a ser feliz.

La felicidad no es un destino adonde se llega; es la manera de caminar por la vida. El caminar con miedo no conduce a ninguna parte.


Escrito por

G. Raúl Acuña Aguilar

Lic. en Ciencias de la Comunicación y socio de la APCER. Sígueme: @graul_ssp, graul_ssp@yahoo.com


Publicado en